miércoles, 25 de abril de 2012

Yo y las mujeres según Hesse



Y he aquí que en horas intempestivas, leyendo al inmortal Herman Hesse, aparece ante mí una sencilla y parcial explicación de mi relación con el género opuesto, o más bien el de este para conmigo. Me entristece saber que la nobleza que Hesse transmite en su escrito no se corresponde con mi realidad, por eso la explica de manera parcial. La vida nunca será tan romántica que como la imaginamos, y en el mismo plano en que los gusanos se comen la carne muerta, los seres humanos se odian y se desprecian.




Ella a él, es decir, a mi:
"Quiero hacer que te enamores de mí. No, no me contradigas, déjame hablar. Te gusto mucho, de eso me doy cuenta, y tú me estás agradecido, pero enamorado de mí no lo estás. (aunque realmente parezca envenenado) Yo voy a hacer que lo estés, esto pertenece a mi profesión; como que vivo de eso, de poder hacer que los hombres se enamoren de mí. Pero entérate bien: no hago esto porque te encuentre francamente encantador. No estoy enamorada de ti, Harry (...) Pero te necesito, como tú me necesitas. Tú me necesitas actualmente, de momento, porque estás desesperado y te hace falta un impulso que te eche al agua y te vuelva a reanimar. Me necesitas para aprender a bailar, para aprender a reír, para aprender a vivir. Yo, en cambio, también te necesito a ti, no hoy, más adelante, para algo muy importante y hermoso. Te daré mi última orden cuando estés enamorado de mí, y tú obedecerás, y ello será bueno para ti y para mí".




¡Sublime! Ella le quiere, le utiliza, para morir, por cobardía. Para desaparecer en una nube de polvo y quedar distorsionada para siempre y no volver jamás. Y solo puede hacerlo cuando no haya marcha atrás para él, cuando esté enamorado.

1 comentario:

  1. Eres bueno, haremos un trabajo juntos con las acusticas!

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