domingo, 29 de abril de 2012

Lluvia


Empapa la lluvia tibia la calle.
Por igual moja farola que árbol,
por igual sindicalista que fraile.
Puta y poeta calado a lo mismo.


La misma agua que mojó a Platón
y que arrancó la piel de las serpientes,
transparenta una camisa de algodón 
mostrando suaves pechos virginales.


La realidad sige su curso animal,
la sociedad le da nombre y la viola
y cree poder distinguir el bien del mal.


El bien es la lluvia que viene de Dios,
por debajo está el animal que ríe,
que cree que la lluvia es por sus geranios.

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