miércoles, 8 de diciembre de 2010

Te doy mis alas...

Limpia el vaho de tus mejillas y baila muñeca, 
que te doy mis alas para que abaniques mi alma,
y sacudas mi cama.


He cambiado tus zapatitos por botas de agua
para que saltes en mis lágrimas esta noche.
No hay quien borre tu fama.


Corté tu falda por debajo de mi cintura
para taparme cuando refresque con tus telas,
y verte las ideas.


No pares de bailar muñeca, no te detengas.
Que llevas mi corazón por pilas y ya es tarde,
es demasiado tarde.

3 comentarios:

  1. Continua utilizando tus alas, están para eso, no lo dudes. Sigue volando y volando, todo se ve mejor desde ahí arriba. Gracias a ello, disfrutarás contemplando. Es necesario, solo así, reconocerás la evidencia. Confirmarás tu objetivo, verás lo que no ve nadie.

    Y una vez, escudriñado el paisaje disfrutando toda su esencia y placeres y esquivando sus escabrosos y oscuros dominios, encontrarás sin duda, tu lugar en el mundo.

    Vuela, vuela, vuela, para saber distinguir para verlo claro, desde arriba, desde donde mereces, desde lo mas alto.

    Nono.

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  3. Anónimo, ya se ve que no entiendes el poema, ni el poema ni por que se sujeta tu cabeza sobre los hombros.
    Nono, muchas gracias! eres un apoyo

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